Conoce lo que este tratamiento de medicina estética puede hacer por tu piel.

Hidratar, reafirmar, nutrir, iluminar, en definitiva, rejuvenecer el rostro.

Te desvelamos los beneficios de la mesoterapia facial y qué problemas de la piel te pueden ayudar a mejorar.

Es uno de los tratamientos más habituales porque ofrece resultados rápidos y visibles. Además, al tratarse de una técnica sencilla y mínimamente invasiva, se puede hacer vida normal después de la sesión.

Los principales causantes del envejecimiento cutáneo, la pérdida de elasticidad de la piel y la aparición de arrugas, son estos factores y hábitos de conducta que influyen como el tabaquismo, la nutrición, la hidratación de la piel, el sueño, la gesticulación excesiva, la exposición al sol, la edad del paciente, el estrés, la genética y el aumento de radicales libres. La Mesoterapia facial ayuda a combatir todos estos signos de envejecimiento adaptando el procedimiento, para conseguir un rostro con un aspecto joven y uniforme.

¿Qué es la mesoterapia facial?

Es un tratamiento que se aplica mediante microinyecciones intradérmicas con las que se infiltran diversas sustancias (vitaminas, oligoelementos, antioxidantes, aminoácidos, silicio orgánico, ácido hialurónico…) que oxigenan la piel y vascularizan la zona, activando el fibroblasto para que sintetice el colágeno, responsable de la tersura cutánea. Es un tratamiento perfecto para pieles apagadas por causas como el estrés, el cansancio o una exposición solar prolongada.

¿Qué problemas de la piel se pueden ayudar a mejorar?

Se destaca la capacidad para mejorar la calidad de la piel. Las inyecciones de vitaminas mejoran la elasticidad de la piel, ayudan a corregir pequeñas imperfecciones, como los poros abiertos y aportan mucha luminosidad. Dependiendo de la composición del cóctel vitamínico que se inyecte, la mesoterapia facial puede ayudar a frenar el envejecimiento de la piel, tratar marcas de acné o revitalizar la piel. Además de mejorar también la hidratación dérmica y pueden reducir las rojeces y rugosidades, así como minimizar el aspecto de las líneas de expresión y los daños del sol, si se utiliza componentes como el DMAE o el silicio.

Se recomiendan tres sesiones cada 15 días o un mes, máximo, y a partir de ahí un mantenimiento de una sesión cada 6 meses.

Si deseas más información, solicita tu cita y nuestro equipo médico tras una valoración inicial de la piel te asesorará y de este modo nos aseguramos de que el tratamiento será totalmente personalizado, en base a sus necesidades y características.

Volver a promociones